Gritos en silencio...
Ya hace tiempo, cuando robaron el cuadro, pensé (que cosa más rara!) porque demonios un tipo deformado con las manos en lo que se presume la cara se mostraba horrorizado, al tiempo que, aparentemente, gritaba?
El grito se lanzo al aire allá por el año 1893 y hoy parece que el grito se tornó, si cabe aún más agudo, más clamoroso, más estridente... la cara alienígena estremece todavía más lo deshumano de quien no quiere ver lo inhumano. Hoy más que nunca, Munch, grita, grita para los sordos. Lejos de desvalorar el arte, la alegría de recuperar un grito, no pasa de eso, de un grito artístico, no pasa a los umbrales de la realidad, no sucede un grito real, no sucede que el grito tenga cara y ojos humanos, no sucede nada... tantos gritos, tantos cuadros, tantos museos y tan pocos oídos que oigan los gritos que nos caen encima.
